LA GENTE ES UNA MIERDA


Gente de MierdaTal vez se me trate de hosco y ermitaño al verter semejante definición de la raza humana. Pero les aseguro que he llegado a tal resultado tan categórico y rotundo después de un exhaustivo análisis interno, de mis demás congéneres y de las circunstancias que nos convierten en unos seres despreciables.

A little girl sticks her tongue out at the camera with a rude gesture, circa 1950.Para empezar, a los niños hay que enseñarles a comportarse desde pequeños. Que robar o llevarse algo que no es de ellos está mal, que si agarran un pajarito no tienen que arrancarle la cabeza sólo por curiosidad. ¿Por qué creen que los infantes destruyen todo los juguetes que tienen a su alcance? Simplemente por diversión y obviamente, por maldad. Dicen que el Bautismo nos lava del pecado original, ese que cometieron Adán y Eva y que todo ser humano que nace acarrea consigo hasta el momento de ser ungido en la pila bautismal. Mentira. Es más, nos volvemos más malos luego de tan ancestral ritual eclesiástico. Más que lavarnos el pecado, lo asienta, lo acomoda para que funcione mejor.

De aquí la primera conclusión: el ser humano viene el mundo en modo “maldad“. Así venimos por default, como una computadora de carne. Somos una mierda desde el comienzo. Luego la sociedad, que establece las reglas, nos va puliendo y encarrilando al lado bueno de la fuerza, y aprendemos a los golpes y por repetición, que es lo que está bien y que es lo que está mal.

Siempre se habla del libre albedrío. Eso que nos hace elegir que hacer de nuestras vidas sabiendo que esa decisión puede afectar de manera drástica la vida de otros. Esto es relevante en la edad adulta, ya que en la juventud, las decisiones que podamos tomar tienen una baja tasa de influencia.

Salvo las excepciones de costumbre y como ejemplo lo pongo a Carlos Eduardo Robledo Puch, argentino, que a los 19 años fue enjuiciado y condenado por 10 homicidios calificados, 1 homicidio simple, 1 tentativa de homicidio, 17 robos, 1 violación, 1 tentativa de violación, 1 abuso deshonesto, 2 raptos, y 2 hurtos. Está detenido desde 1972 sin la más remota posibilidad de recuperar su libertad. Una aclaración importante es que no venía de una familia destruida, sino de una familia de clase media alta de la zona norte de la provincia de Buenos Aires. Un tipo de mierda sin justificaciones clasistas o económicas. Solo un sorete. Lo habrán bautizado?

Otro ejemplo de la mierdosidad humana a corta edad, es el caso de Cayetano Santos Godino, conocido como “El Petiso Orejudo” que, para hacerla corta, a los 16 años ya era un asesino serial que tuvo en su haber el asesinato de 4 niños, 7 intentos de homicidio y el incendio de 7 edificios. Murió en la cárcel de Ushuaia a los 46 años en manos de los demás reclusos, por haber matado a la mascota de los internos, un gato, solo por diversión. Le salió carísima la joda al petiso.

Y como estos niños debe de haber miles que no salen en los diarios porque no han matado ningún ser humano (aun) pero ya se entretienen exterminando insectos y torturando mamíferos de pequeña escala a plena vista de sus padres

Pero sigamos, porque la gente de mierda crece y se convierte en adultos controlados por los estándares de la sociedad y los usos y costumbres que establecen qué es lo que está bien y que está mal, como por ejemplo el Código Penal o la Constitución. Claro está que siempre hubo, hay y habrá primitivos y rudimentarios seres cuyos impulsos e instintos son más fuertes que sus barreras morales, y se transforman en sicópatas sociópatas que desatan a sus más primitivos y originales deseos de autosatisfacción y, persiguiendo ese fin, se llevan a toda la sociedad por delante.

Todos los seres humanos tenemos dentro a esa bestia asesina. El 99, 9% lo logra acorralar y contener durante toda su vida mortal, pero el 0, 1% restante no puede o no quiere contenerse y le dan rienda suelta a toda esa maldad intrínseca que nace con nosotros y así salen los grandes hijos de puta de la historia.

Algunos, como los ejemplos que le di antes, liberaron al monstruo de jóvenes y otros lo hacen en la adultez. Pero a todos se nos escapa la hijaputez en algún momento. Y mucho más seguido de lo que creemos. Porque las maldades no siempre son los grandes crímenes. Son, desde robarse un caramelo en el kiosco, colarse en la fila del banco, hacerse el boludo en el colectivo para no darle el asiento a un viejo o a una embarazada, meterse con el auto atrás de una ambulancia para cortar semáforos, irse sin pagar de un restaurante, pintar consignas pelotudas con aerosol en los frentes de las casas o monumentos, si nos dan mal el vuelto no decir nada y darse la vuelta retirándonos sin chistar (si nos dieron dinero de más. Si nos dieron dinero de menos, armamos un quilombo de novela), entrar a un probador con tres remeras y salir con todas puestas directo a la calle, meterle una patada porque si a un perro, robarnos el diario del vecino, bajar música gratis de Internet, comprar DVD’s truchos a sabiendas de su dudosa procedencia, etc… La lista de las pequeñas felonías que cometemos diariamente es infinita. ¿Nos importa? Por supuesto que no, ¿vamos a dejar de hacerlas? Nada más lejano. ¿Nos creemos los más pistolas del mundo? Absolutamente sí.

Gente de mierda 2Situación hipotética: me siento en una mesa de un bar en la vereda y al lado mío se siente una mujer con su bebé. Yo me prendo un cigarrillo y el humo le va todo el pibe. La mujer me pide que apague el cigarrillo. Yo le contesto: “mirá, primero yo llegué antes. Segundo, estamos en la vía pública, al aire libre. Tercero, si te molesta el humo, ándate a otra mesa lejos de acá, porque el llanto de tu hijo me desconcentra, salvo que le vayas a dar la teta que en todo caso me entretengo un rato mirando el espectáculo”. Repito, es un caso hipotético. Ya dejé de fumar hace tiempo. Estoy seguro que estas palabras alguna vez fueron pronunciadas por un gran hijo de puta anónimo.

Señoras y señores, Meine Damen und Herren, sépanlo, las plagas no son ni las cucarachas ni las ratas. Somos nosotros, los seres humanos, la especie más dañina y destructiva que ha pisado este planeta. Seguramente después de leer esto, las grandes corporaciones que manejan la maldad del mundo (Coca-Cola, Mattel, McDonalds, Disney) mandarán a sus esbirros a silenciarme, pero daré pelea, porque yo también soy una mierda y sé en donde pegar para causar el mayor daño posible.

Ha sido un placer escribir esto y espero seguir acá el mes que viene. Adiós, reverendos hijos de puta y hagan el mal sin mirar a quién.

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4 comentarios en “LA GENTE ES UNA MIERDA

  1. Yo solo mato cucarachas y aranias. Espero que por eso no sea catalogada como una mierda. Por lo demas me gustan los ninios, las mascotas y las plantas, por todo eso me considero una monada de persona.

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